He perdido mi barco, y eso que no es pequeño. ¿Alguien lo ha visto?
Es un Wally Esense. Fabricado en Italia. Mide 43,7 metros (143 pies) de eslora (largo) y 8,57 metros (28 pies) de manga (longitud de la parte más ancha del barco)
Si conocéis el principio de Arquímedes os resultará fácil imaginar lo siguiente. Imaginad un barreño gigante lleno de agua hasta el borde. Si en ese barreño metes un barco, hay parte del agua que desborda. Eso se llama desplazamiento. Es decir, el peso del agua que ocupa el casco del barco una vez a flote. El desplazamiento de esta lindeza es de sólo 140 toneladas de agua. Es decir, 140.000 litros.
Un Caterpillar de 550cv nos permite navegar a 14 nudos a motor, y siempre tendremos la opción de navegar sin gastar si extendemos los 836m2 de velas que tiene el barco.
El minimalista, limpio y espectacular exterior del barco está diseñado por la casa Wally, cuyo fundador y presidente Luca Bassani Antivari diseñó su primer barco para la familia en 1991. Fundó la marca en 1994 y desde entonces se ha dedicado a revolucionar el mundo náutico siendo el único fabricante que ha ganado dos veces el Compasso d’Oro, el más prestigioso premio al diseño industrial.
El interior es obra de la arquitecta francesa Odile Decq, directora del estudio Odile Decq Benoît Cornette, cuya obra reciente más significativa es el restaurante Phantom en la Ópera Garnier, en París.
Como otros diseños de Wally, en este barco se da tanta importancia al disfrute navegando como al disfrute de ocio. Así, con gran relación entre interior y exterior, tenemos espacios pensados para el máximo disfrute de 10-12 personas. Que no te confunda el aspecto agresivo de este barco, tan parecido a los que compiten en la Copa América; El confort ha sido uno de los aspectos principales al diseñar el Esense.
Fuera, además de la cubierta de madera, amplia y lisa (casi 180m2 útiles) que permite variedad de usos, hay dos espacios muy mimados: En torno a una mesa, una gran bañera en forma de U permite a 12 personas sentarse en torno a la mesa extensible. Atrás, el espejo de popa se convierte en una gran terraza “a ras de mar” que sirve de solarium o zona de relax, ofreciendo también cierta privacidad a los ocupantes frente a la tripulación, para quien prefiera contratarla. Todo con cojines a medida para máxima comodidad.
Ésta terraza de 21m2 es el espacio exterior del gran salón de popa, pensado como zona de estar/cine para todos los ocupantes. Es otro de los ejemplos de la importancia de la relación interior/exterior para Wally.
Uno de los desafíos del diseño interior de un barco es aprovechar al máximo cada espacio. Aunque en este caso el espacio no es tan escaso como es habitual en un velero, Odile ha seguido esa misma filosofía, aprovechando ingeniosamente los espacios y combinándolos con materiales de primera calidad para mejorar la habitabilidad (más aún). Los suelos de madera de roble “akju” se combinan con acabados lacados y colores claros que hacen más amplias las estancias mejorándolas visualmente. La permeabilidad de la zona de estar, muy amplia, se ve incrementada por unos paneles deslizantes que incorporan una de las habitaciones en forma de sofá adicional cerca de la biblioteca.
La iluminación, tanto artificial como natural, está muy estudiada. Un claro ejemplo de ello es que la mesa de navegación tiene un pequeño lucernario encima, lo que le proporciona una luz muy agradable para trabajar, algo nada habitual en un barco. Las aperturas rasgadas y los techos reflectantes proporcionan una luz natural indirecta muy agradable y bien aprovechada.
Por la noche la combinación de grandes líneas de luz difusa con algunos puntos de luz directa, permite cualquier configuración de los ambientes.
Los baños y la cocina son como los que podríamos encontrar en una casa normal. En tierra, quiero decir.
En total pueden alojarse 8 personas cómodamente, y otros tres camarotes hospedan a 6 tripulantes. Una de las ventajas de este barco es que está pensado para navegar con una tripulación “reducida” con respecto a otros de similar tamaño. En mi humilde opinión, eso es como comprarse el mejor coche del mundo y contratar a un chófer. Pero cada uno a lo suyo.
Todos los aparatos de navegación están presentes por triplicado. En la mesa interior, en el puente entre las dos ruedas de timón y a pie de mástil, para tenerlo todo bien controlado. Por supuesto hay control centralizado para ancla, winches y velas, así como todo lo necesario para navegar seguro: GPS, sonda, rádar, catavientos, etc.
Cada detalle está cuidado al máximo, y eso le permitió ser premiado durante la 17ª edición del Salón Náutico Internacional de Montecarlo como “Resultado más espectacular en un barco de vela”.
Por eso lo echo de menos, así que si alguien lo encuentra, por favor que me avise.
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