Idea eléctrica para la movilidad urbana
Renault pretende revolucionar la movilidad urbana. El Twizy es un ejemplo arriesgado pero que parece que va a ser imitado por otras marcas.
Renault pretende explotar la fama de marca adelantada a su tiempo e innovadora. En estos momentos hay que ser arriesgado y presentar opciones novedosas para cambiar completamente los criterios de movilidad en las grandes ciudades. El Twizy es una apuesta que sólo el tiempo nos dirá si ha sido acertada. Si tenemos en cuenta que hasta Audi le ha copiado, parece que la dirección es la correcta, aunque la complejidad del cambio y la situación económica mundial, que atenaza los presupuestos de países y ciudades, pueden impedir a medio plazo el desarrollo de nuevas infraestructuras.
Parece que la idea actual es que el coche eléctrico debe ser diferente. Desarrollarse especialmente para ser animado por motores eléctricos, para así optimizar pesos, el primer obstáculo a la elevada autonomía.
El Twizy nace como eléctrico y por lo tanto como vehículo diferente al resto. Esta a medio camino entre un scooter y un utilitario de dos plazas. Cuatro ruedas, dos pasajeros en tándem, sencillez en su construcción y economía de adquisición son sus características fundamentales.
Empezando por lo último, un vehículo eléctrico que cuesta prácticamente lo que una scooter de alta gama, resulta muy interesante. A finales de año se ofrecerán tres diferentes versiones. La primera cuesta 6.990 euros, que se quedan en 4.917 gracias a las ayudas oficiales establecidas. La versión es el Twizy 45, limitada a esa velocidad de 45 km/h. Todos llevan un motor eléctrico de 20 C, salvo el Urban 45 que utiliza un pequeño propulsor eléctrico de 5 CV y se puede conducir sin carnet.
Por encima, y preparados para llegar a los 80 km/h están los Urban y Technic a un precio de 5.409 y 5.972 respectivamente. En todos los casos las baterías se alquilan por lo que hay que sumar un importe mensual de 45 euros en el caso del pequeño y 49 euros al mes en el caso de Twizy de 80 km/h, con una limitación de 7.500 km al año.
Las ventajas del Twizy están más cerca de las de un vehículo de dos ruedas que de las de un coche convencional. Su autonomía es de 115 km, aunque varía entre esta distancia y 55 km en función de las condiciones del tráfico y la velocidad. Se carga en sólo 3,5 horas en un enchufe doméstico.
La instrumentación incluye velocímetro y otros especiales como un indicador de carga de batería, un económetro que nos indica cómo conducir más eficientemente y un ordenador de a bordo que muestra la distancia que nos queda para la carga de la batería.
La estructura se ha estudiado como una celda de seguridad, y según las versiones, llevaremos puertas o no. Lleva airbag para el conductor, cinturones de cuatro puntos de anclaje delante y tres para el asiento trasero. En países como Francis se puede aparcar perpendicular al bordillo, en los aparcamientos en fila. Además su capacidad de carga no es exagerada pero nos permite llevar una bolsa de 50 litros especial sumando esta capacidad a los 63 litros del maletero. Por supuesto el equipamiento incluye equipo de sonido y la posibilidad de montar un importante número de accesorios como las puertas de élitro, tapicerías impermeables, o el techo transparente. Tiene un radio de giro de sólo 3,4 m, lo que da una idea de su agilidad en ciudad – un vehículo convencional no baja de los 4,5 m, con 450 kg de peso y mide 2.337 mm de longitud, 1.191 mm de anchura y 1.461 m de altura.
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