Cañadas, cordeles y caminos de otro tiempo.
El viejo recuerdo de la chocolatería de Maganto arranca siempre una sonrisa a los vecinos de El Espinar, uno de los pueblos tradicionales de veraneo en la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama. Uno de esos pueblos de los veraneos de toda la vida. Este pueblo tiene un encanto especial, que ni los más duros días de invierno pueden borrar. Desde la iglesia de San Eutropio, patrón del pueblo, salimos hacia la ermita del Cristo de Caloco. Tras pasar por alguno de los túneles de la autopista, entramos en los caminos que mantienen en uso los ganaderos que cada día suben a cuidar sus vacas.
La pequeña carretera que nos lleva de El Espinar a Ávila nos muestra la belleza de unos páramos donde los toros bravos y pueblos casi olvidados se reivindican en los días más fríos del invierno y con una primavera tan corta como salvaje.
Dejamos atrás las ruinas de un antiguo telégrafo usado por Napoleón y comienza la travesía por una amplia cañada. ¡Cuidado! Tampoco podemos ir muy deprisa. De todas formas, este tramo puede ser muy peligroso en primavera por la lluvia.
Metro tras metro, vamos dejando atrás, arroyos y grandes rocas graníticas hasta llegar a nuestro próximo destino, Villacastín. ¿Lo mejor? Coger el desvío y subir por el puerto de la Cruz de Hierro y contemplar la línea “virtual” que separa Ávila de Segovia. Desde aquí debemos coger la N-110 y antes de llegar a Villacastín, bien merece una parada en la pequeña localidad de Aldeavieja.
No te pierdas su iglesia dedicada a San Sebastián, de estilo herreriano y con una curiosa capilla adosada a la iglesia mandada construir por uno de los cortesanos de Felipe II, Luis García Cerecedo.
Villacastín está a escasos 7 kilómetros de Aldeavieja y presume de ser un pueblo típico de carretera, pero que sigue mostrando con orgullo sus atractivos históricos.
Su mayor “reclamo” es su impresionante iglesia parroquial de San Sebastián, llamada popularmente la ‘catedral de la sierra’. Fue edificada en el siglo XVI y es de estilo gótico herreriano. Sin embargo, tampoco hay que perderse las casonas solariegas de piedra berroqueña con escudos de armas que hay dispersas por esta villa, su Plaza Mayor, el retablo renacentista del convento de las Clarisas y el monolito en honor a las cigüeñas, que aquí tienen una importante colonia.
Seguimos camino hacia Segovia, atravesando caminos custodiados por vacas y pinos. Cruzamos varias porteras canadienses, que debemos cerrar cuidadosamente al pasar. Dejamos atrás Muñopedro y desde aquí seguimos el trayecto que nos marca una carretera local. Pasamos por pueblos anónimos de la provincia de Segovia, pueblos que parecen olvidados pero que sin embargo tienen su historia.
La Abadía de Párraces en las cercanías de Marugán es uno esos lugares poco conocidos, pero que la gente busca. Poca gente sabe que estas tierras fueron el soporte económico de la fastuosa construcción que había comenzado al otro lado de la sierra, conocido posteriormente como San Lorenzo del Escorial. Sus aulas fueron un centro de formación entre 1567 y 1575, tanto como seminario como Colegio de Gramática.
Pueblos cómo Marugán, Abades o Valverde del Majano son algunas de las localidades que nos llevan hacia Segovia. Integran esa extraña arquitectura de la urbanización y el pueblo segoviano de arquitectura neorural. En el entorno, el paisaje demuestra como el mundo rural tiene otro ritmo…
Nos estamos acercando a Segovia. La silueta de la torre de la ‘Dama de las Catedrales’ se divisa en el horizonte, aunque antes de llegar a la capital del acueducto hacemos una parada en Valverde del Majano. Las extensas tierras de labor, tierras de grano y cereal, junto a las granjas son nuestras últimas compañeras de viaje por estas rectas segovianas.
FICHA PRÁCTICA
DÓNDE DORMIR:
Caserío de Lobones. CL-605, Km 5,5. Valverde del Majano. Tlf: 921 126 409. Excelente alojamiento rural, con ambiente embriagador. Dispone de 10 acogedoras habitaciones.
Hostería D’Alpau. Paseo de los Morales, 3. Villacastín. Tlf: 921 197 023 / 659 484 290. Una Buena opción para descansar en Villacastín. Ambiente rural con interiores en ladrillo y vigas de madera vista. Dispone de 6 habitaciones.
Hostal Siete Picos. Cl. Martí Estevez. El Espinar. Tlf: 921 181 084. Un poco apartado de la localidad en una zona residencial de El Espinar. Ambiente agradable y familiar. Dispone de veinte habitaciones.
DÓNDE COMER:
Mesón Casa Duque. Cl. Cervantes, 12. Segovia. Tlf: 921 462 486 / 618 804 284. El mesón más antiguo de Segovia. Cocina tradicional segoviana con ciertos aires de modernidad.
Restaurante Tejadilla. Travesía de Santa Clara. Villacastín. Tlf: 921 198 490. Cocina casera en un ambiente agradable. Ángel y su mujer sirven deliciosas menestras de verdura y guisos de excepción.
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Excelente reportaje de mi tierra, desde la distancia, muchas gracias.