Para bien o para mal, la extensa mitología de superhéroes de papel de la editorial Marvel y, en menor grado, DC Comics, lleva ya algunos años copando la producción de grandes películas de acción de Hollywood. El revival comenzó allá por 2002 con el primer Spider-Man de Sam Raimi, que acabó amasando unos extraordinarios 820 millones de dólares de la época, iniciando una saga que este verano verá una cuarta entrega -si bien con otros protagonistas y director- y, en definitiva, resucitando para la gran pantalla esos mitos modernos de la cultura pop como Iron Man, Hulk, Thor, Capitán América y compañía.
Los fans del género y los cómics pusieron en marcha entonces su particular cuenta atrás para el estreno de Los Vengadores, que Marvel ha retrasado considerablemente para estrenar a lo largo de los últimos años las casi siempre exitosas aventuras en solitario de aquellos personajes.
El equipo de héroes hizo su debut en The Avengers (septiembre de 1963), serie creada por los míticos historietistas Stan Lee y Jack Kirby como respuesta a la no menos conocida Liga de la Justicia de la rival DC Comics. Ambas nacieron con la intención de reunir en sus páginas los principales personajes de las editoriales en historias de periodicidad regular pero mayores ambiciones épicas que las protagonizadas en solitario. Desde entonces, su presencia en el catálogo de la editorial y en las estanterías de las tiendas especializadas y quioscos ha sido constante.
El elegido para dirigir la esperada adaptación cinematográfica, que lleva años cocinándose en las oficinas de la editorial – ahora reconvertida también en estudio – ha sido cuando menos inesperada. El guionista y creador televisivo Joss Whedon, responsable de series como Buff, Cazavampiros, Angel o Firefly, apenas contaba con un largometraje para el cine a sus espaldas – el título de ciencia ficción de culto Serenity – y su eficacia a la hora de hacerse cargo de una producción de esta magnitud era todo un enigma.
Tal es el éxito de taquilla de Los Vengadores que la afluencia de público se ha mantenido de forma extraordinaria durante su segundo fin de semana, cuando las recaudaciones de estos filmes acostumbran a desplomarse. La película de Joss Whedon lleva en total 1.000 millones de dólares amasados en todo el mundo, y en EEUU ha logrado el segundo mejor fin de semana de todos los tiempos, con 103 millones de dólares que se añaden a los 207 logrados en la semana de su estreno, cantidad que supera de largo a los “apenas” 75 que hizo Avatar hace tres años. De tal alcance son las cifras que la prensa ya augura una cantidad superior a la de ese fenómeno social que fue El caballero Oscuro – cuya tercera entrega llegará este verano y es la única cinta capaz de, al menos, igualar las marcas de Los Vengadores – cuando sólo llevamos tres semanas de su estreno mundial.
Pero Whedon se guardaba varios ases bajo la manga. Su trabajo como guionista de cómics en el seno de la propia editorial le proporciona un conocimiento aplicado de la mitología de los mismos, y su experiencia como guionista de seriales semanales la habilidad necesaria para confeccionar un largometraje aventurero protagonizado por hasta seis personajes distintos. La película, finalmente, es una aventura de acción dicharachera, cómica, violenta pero sin ser oscura, y con un sentido del entretenimiento colorista, nunca hortera que hace honor al material de Marvel. Los Vengadores es, por sí mismo, un macroespectáculo de palomitas repleto de humor gamberro, diálogos absolutamente vertiginosos e infinitos guiños a los conocedores de las historietas y los personajes.
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