Una ciudad para la bicicleta.
Robles, hayas, arces, patos, fochas, y el maravilloso Chinesche bieregarten – nos esperan en la ciudad más septentrional de Alemania, Munich.
La primavera en Munich ha llegado con fuerza. Los treinta grados de la semana pasada, invitaban a los muniqueses a salir a la calle y disfrutar de uno de sus mejores atractivos, al margen de las salchichas, la cerveza y el casco antiguo del centro.
A la ribera del río Isar y muy cerca de la Cancillería se desarrolla el mayor parque urbano de la ciudad y de toda Alemania, el Englischer Garten – el jardín de los ingleses – donde olvidarnos del bullicio del centro.
La llanura de inundación del río Isar, desde el centro hasta el límite de la ciudad, es un parque de casi 400 ha, verdadero pulmón para la capital bávara y lugar de refugio para la avifauna. Muchos de los muniqueses que viven en los barrios de Schwabing, Lehel y Priel utilizan este parque para pasear, montar en bicicleta, running, montar a caballo y, como en la madrileña Casa de Campo, montar en barca en el Kleinhesse-loher See.
Este gran parque, que protege de las inundaciones a la ciudad, fue diseñado en el siglo XIX por Ludwig Von Sckell y sufragado por Sir Benjamin Thompson, como ejemplo de parque clásico.
Dentro del parque vamos a encontrar amplias praderas, bosques cerrados de hayas, robles, y castaños, varios y caudalosos arroyos que alimentan al Isar por la ribera izquierda y numerosos paseos de tierra para perdernos en la naturaleza.
Para el que guste de los números, en su interior podremos disfrutar de 75 km de caminos, 100 puentes, 8,5 km de arroyos y un teatro al aire libre que en verano es una auténtica delicia.
Como guinda del parque, Sir Benjamin y sus descendientes construyeron el Monopteros, un templo de inspiración griega dedicada al dios Apolo, que domina las vistas desde una pequeña colina artificial y el Chinesischer-Turm, una estructura de madera de 5 pisos donde disfrutar de la cerveza alemana.
Este parque no sólo está pensado para el paseante. En el gran lago Kleinhesse-loher See anidan numerosas especies de anátidas, tanto domésticas – cisnes, ocas – como salvajes – fochas, patos – ya que contiene tres grandes islas en su interior a las que el hombre tiene vedado el paso. El ornitólogo está de enhorabuena: aquí podrá disfrutar de 60 especies de aves distintas.
La ribera del río Isar, que baja muy caudalosa desde los Alpes Bávaros, se llena también durante el verano de los bañistas muniqueses, en los bancos de arena del río, a la sombra de robles, hayas, sauces y álamos. Y es que Munich tiene playa.
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