Cuando el río mira a la Montaña.
Cuando se conoce se valora lo suficiente. Seguir el rio Ebro hacia tierras aragonesas desde Tarragona nos ofrece la posibilidad de sentir el placer de perderse en espacios de una belleza única. Aquí los viñedos delimitan las propiedades y los almendros marcan la llegada de las estaciones. Un mundo agrícola, donde la belleza vigila el drama del paisaje. Su variedad paisajística y una rica gastronomía, es completada por unos vinos con denominación de origen. Éstos últimos ya de por sí son reclamo suficiente para el viajero. Un buen gusto por la buena vida sigue siendo el gran reclamo de esta tierra.
Dejar la autopista en Tortosa y conducir por cualquiera de las orillas del rio es toda una experiencia. Bot, Prat del Comte, Corbera d’Ebre, La Pobla de Massaluca, el Pinell de Brai, Caseres, Horta de Sant Joan, Arnes, La Fatarella, o Gandesa, son nombres que nos llevan a municipios con una personalidad muy marcada. Famosa, entre otras cosas, por la calidad de sus vinos y aceites, la zona intenta evitar el éxodo rural.
Además esta comarca ha sido testigo de importantes episodios históricos, habiéndose encontrado restos en la zona que datan del paleolítico. Dicen que los primeros pobladores fueron los ilercavones, un pueblo prerrómánico de cultura ibérica que se instaló junto al tramo final del Ebro. Posteriormente, los fenicios y los griegos asentaron allí su rica cultura, creando una brillante civilización. Y así hasta que llegaron los caballeros de la orden del Temple, que arrebataron a los árabes la comarca de Terra Alta y comenzaron a repoblar la zona.
Las pequeñas carreteras comarcales marcan la ruta, más por tiempos que por kilómetros. En cuanto a las manifestaciones artísticas, éstas son ricas y variadas. El estilo románico está presente en las primeras iglesias y santuarios que se construyeron en la zona. Algunas poseen pequeños toques que anunciaban el estilo gótico. ¿Mis favoritas? Posiblemente, sean San Salvador de Pinyeres en Batea y San Bartolomé de Camposines en La Fatarella. Pero hay opciones para todos los gustos.
Horta es posiblemente el corazón turístico de la zona. Picasso es el referente y parte del reclamo que compite con el mundo del vino El antiguo hospital alberga el Centro Picasso, un lugar donde contemplar reproducciones de las obras que realizó el pintor durante sus dos estancias en esta localidad. ¿Para los amantes del modernismo catalán? Siempre se recomienda visitar las bodegas cooperativas de Pinell de Brai y Gandesa, diseñadas por el arquitecto César Martinell, discípulo de Gaudí.
El gran patrimonio es su naturaleza. Además de arte, la Terra Alta ofrece una variedad de paisajes digna de contemplarse. La zona oriental es agreste y montañosa, con picos que oscilan entre los 600 y 1.100 metros de altura, mientras que los relieves suaves caracterizan el resto de la comarca. El clima, con influencia mediterránea, propicia la aparición de una vegetación rica y abundante compuesta por carracales, pino blanco, pino rojo, pino negro, encinas y la típica maquia de carrasca y palmito. Incluso tenemos una oferta de árboles singulares… Dos pinos reales, el Pimpoll y el Ramat, que han sido declarados árboles monumentales por la Generalitat de Cataluña.
Otra parte importante del paisaje lo configuran el viñedo que se funde con almendros, olivos y avellanos en toda una fiesta de colorido natural, más propia de la paleta de colores de un pintor que de un escenario natural. Estos viñedos protegidos se caracterizan por el cultivo en terrazas de tierras profundas y poco permeables, lo que provoca que se poden cortas para aprovechar la humedad del terreno. Los vinos reflejan las bondades del clima, de características mediterráneas con una marcada tendencia continental provocada por la proximidad de la Depresión del Ebro. Los inviernos fríos, los veranos calurosos y las precipitaciones escasas.
Aquí su comida es como su gente. La base de los platos son productos de la tierra: caracoles, conejo, perdiz, jabalí, habas,… Sin olvidar la paella de la huerta. Y todo aderezado con el aceite de la zona. La rica variedad de postres que se pueden degustar están elaborados, en su mayoría, con avellanas, miel y almendras. Y para los estómagos más resistentes, el aguardiente anisado típico, Beata María.
FICHA
Que Visitar:
Llega hasta el área conocida como Ports de Besseit. Un macizo de montañas y valles que merece la pena conocer. Además en esta zona existe una ruta senderista de unos 25 kilómetros aproximadamente, que une las localidades de Besseit y Fredes. Esta ruta recorre el valle del Prat y tiene un nivel de dificultad medio – alto ya que el desnivel acumulado es de unos 1.000 metros.
Atardecer
Los atardeceres desde la localidad de Prat de Comte son dignos de recordar. Este pueblecito situado a los pies del Parque Natural dels Ports nos ofrece unas vistas al atardecer espectaculares.
Dónde Dormir
Bodegas Vinos Piñol. Av. Aragón, 9. Batea. Tlf 977 430 505. Un lugar indiscutible en la zona. Tan sólo tiene 4 habitaciones pero es el lugar idóneo para realizar auténtico turismo enológico.
Hotel Miralles. Av Generalitat, 19-21. Horta de Sant Joan. Tlf 977 435 114. Una situación privilegiada en un entorno incomparable. Hotel de 50 habitaciones.
Dónde Comer
Hotel Restaurant Miralles. Av. Generalitat, 19 – 21. Horta de Sant Joan. Tlf: 977 435 555. El restaurante de este establecimiento familiar es una de las mejores opciones en la zona. Cocina de autor y recetas tradicionales son las principales ofertas que encontramos en su carta. De entre sus especialidades cabe destacar las Láminas de Bacalao con tomate natural o el Mi-Cuit de bloc de hígado de pato del Delta con pétalos de rosas.
Restaurant Coll del Moro. Ctra. N-420 Km 795,5. Gandesa. Tlf 977 421 202. Su carta combina la comida más tradicional de la zona y algunos platos de cocina moderna.
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