El renacer del Teruel profundo.
No todo el mundo lo conoce. La Matarraña se sitúa al nordeste de la provincia de Teruel, extendiéndose en torno a la ribera del río que le da nombre. Pueblos declarados conjunto histórico-artístico, espacios naturales de gran interés paisajístico, museos que reflejan la cultura de la zona o una gastronomía que cuenta con productos de alta calidad, son algunos de los atractivos de esta región. Dicen los promotores que la Matarraña, es la “Toscana aragonesa.”
Un mapa comarcal es nuestra mejor hoja de ruta. El corazón de la comarca se agrupa en torno al río Matarraña y sus afluentes, que forman un esqueleto en base a los territorios más montañosos. En cuanto a demarcación geográfica podríamos decir que el Valle del Ebro serviría como frontera imaginaria por el norte y el Mediterráneo como masa suavizante por el este.
En esta tierra, cada lugar guarda un secreto. Desde un primer momento, apreciamos que el principal patrimonio de la zona son sus pueblos. Los nombres dicen mucho. En La Fresneda es de obligada visita su Plaza Mayor, que es considerada uno de los conjuntos arquitectónicos más armoniosos de Aragón. Además, el antiguo convento de los Mínimos ha sido rehabilitado como hotel con una fachada plateresca digna de admirarse.
Su vecina, Torre del Compte, destaca por su iglesia del siglo XIV y la ermita, de estilo gótico tardío, dedicada a San Juan. Su antigua estación de ferrocarril ha sido reconvertida en un hotel muy agradable. El nombre de esta localidad viene dado por la altura de la torre de su iglesia. Además su vieja estación fue pionera en recuperar las viejas estaciones de tren para el turismo rural, y aprovechar la Vía Verde, que ha reutilizado el trayecto de la vía del tren.
Si queremos disfrutar del arte rupestre, Cretas es el destino. En las Cuevas Prehistóricas de Calapatá. Además, su casco urbano parece propio para una novela ambientada en una villa medieval. Ya en Beceite podemos recorrer esta localidad que se encuentra en la falda de la Reserva Natural de los Puertos de Beceite. Este enclave es como un oasis de fauna y flora y un rincón de paz y tranquilidad.
Para ejercitar las piernas, no sólo hay que ir a pasear por el campo. Un paseo por las calles estrechas y empinadas de Fuentespalda también es un buen ejercicio. En la calle Donaire se encuentra la “Torreta”, edificación defensiva usada como cárcel hasta 1845. Posiblemente, sea en Ráfales donde tenemos un mayor número de referencias históricas.
Cretas posee la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los ejemplos más bellos de la arquitectura aragonesa renacentista, construida son la sillería del antiguo castillo cretense. Destaca la “Picota” en la Plaza Mayor, que es una columna del siglo XVI donde cuenta la leyenda que terminaban sus días los condenados a la horca.
En un sitio como Teruel el factor humano también es importante. Fórnoles sabe promocionar con acierto que es el municipio menos poblado de la comarca de Matarrraña, con apenas 120 habitantes. En algunas fachadas de casa particular, destacan los dinteles como elementos decorativos, tales como escudos e inscripciones de origen medieval.
Matarraña, Peñarroya de Tastavins, Ráfales, Valjunquera, Valdetormo, Monroyo y Calaceite son algunas localidades interesantes que merecen una visita.
Si necesitamos una dosis de naturaleza, siempre nos queda el campo. La ribera del río Matarraña ofrece al amante de la naturaleza un entorno bien conservado y con una rica fauna. Aquí se puede encontrar una buena combinación entre naturaleza y deporte, practicando piragüismo en el pantano de Pena. La cantidad de especies acuáticas que se dan cita en este lugar, hacen las delicias de cualquier pescador.
No hay que olvidarse de la gastronomía de esta comarca. Destaca el aceite de oliva, considerado por algunos expertos como uno de los mejores del mundo. El ternasco, los quesos, los embutidos o las almendras son otros atractivos. Sin olvidarse de las pastas o la repostería popular. Algunos de los platos típicos que hay que probar son la fritada y el chirigol, así como los cardos y las borrajas. ¿Quién da más?
FICHA
Que visitar:
Entre las localidades de Rafales y La Portellada encontramos uno de esos parajes impredecibles que se esconden en esta región. El Salto de La Portellada es un espectacular salto de agua de casi 20 metros que se produce sobre el río Tastavins.
Para llegar hasta él debéis pasar el pueblo de La Fresneda y antes de cruzar el puente sobre el río Tastavins, nos metemos dirección Rafales, La Portellada. A 1,4 Km desde el puente sale a mano izquierda una pista que tomamos. Por esta pista que tiene casi 3 km, iremos siguiendo las indicaciones que ponen “Salto”.
Atardecer
No te pierdas los atardeceres espectaculares que se pueden contemplar desde las partes alta de la localidad de Calaceite con telón de fondo los Montes de Beceite.
Dónde Dormir
Hotel El Cresol de Calaceite. Cl Santa Barbara, 16. Calaceite. Tlf 978 851 174. Situado en el centro de la localidad, este antiguo molino de aceite es el lugar ideal para dedicarse al descanso. Su decoración interior mezcla ambiente rústico con mobiliario de vanguardia. De sus habitaciones destaca su decoración personalizada y cada una con nombres de distintas variedades de aceitunas. Dispone de 6 habitaciones desde 90 €.
Parada del Compte. Antigua estación de Ferrocarril, s/n. Parada del Compte. Tlf 978 76 90 72. Este complejo hotelero situado a las afueras de la localidad de Parada del Compte es el fiel reflejo de lo bien que se pueden restaurar antiguos edificios para el uso del turismo Rural. Dispone de 9 habitaciones amplias y luminosas. Precio habitación doble desde 110 €.
Dónde Comer
Fonda Alcalá. Av. de Cataluña, 57. Tlf 978 851 028. Calaceite. Un sitio estupendo para probar los deliciosos productos de la zona. Comida casera con trato atento y rápido.
Molí de L’Hereu. Rabanella, s/n. Ráfales. Tlf 978 856 266. El restaurante ofrece una cocina tradicional con muy buena materia prima.
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