La apuesta ecológica de Thai Airways
Siempre es espectacular ver el montaje de un nuevo avión. Grandes motores, increíble limpieza y una precisión milimétrica. Airbus es además un buen ejemplo de cómo podría funcionar Europa. Las cosas son eficientes sin tener en cuenta la nacionalidad. Francia, España o Alemania ofrecen su buen saber para crear un avión que es el gran referente de la industria aeronáutica.
Además… ¿cuál es el transporte más ecológico? Pues, sencillo: el que menos combustible consume. Aunque el transporte aéreo genera “sólo” el 3% del CO2, muchas compañías aéreas como THAI apuestan por aviones más ecológicos y por tanto, más económicos en su mantenimiento.
En el AIRBUS 380, se han renovado completamente los materiales, sustituyendo el 25% de la estructura de aluminio por materiales compuestos y plásticos reforzados con fibra de carbono, fibra de vidrio e incluso fibra de cuarzo. Todo para ser lo más ligero posible. La regla es fácil, de entender… A menos peso, menos consumo. El resultado: sólo 75 g de CO2 por kilómetro recorrido, menos que un utilitario pequeño. Vamos, que se puede viajar barato, ecológico y cómodo.
El montaje llama la atención. El Airbus 380 es un avión descomunal. Es el trasatlántico del aire, capaz de llevar hasta 853 pasajeros. Todo un hito que permite reducir al mínimo el consumo de combustible por pasajero: 3 litros a los 100 km. Lo que se dice, un mechero.
Uno de los principales esfuerzos de THAI ha sido el control exhaustivo del consumo de combustible. Han desarrollado un extenso protocolo de uso eficiente, controlando las operaciones, el mantenimiento de los motores y creando un sistema de reporte de datos para analizar en continuo el ahorro de combustible. Esto les ha permitido ahorrar 126 millones de litros de combustible al año y reducir sus emisiones a la atmósfera en 312.000 toneladas de gases de efecto invernadero.
Este avión con 478 m2 de cabina en dos plantas es el mayor avión de pasajeros en funcionamiento y es el preferido para grandes travesías, pues tiene un alcance de vuelo de 15.200 km, pudiendo llegar desde la península a las antípodas sin escalas.
Además del ahorro en combustible y la reducción de las emisiones, el otro gran problema del transporte aéreo es el ruido en las operaciones de despegue y aterrizaje. El Airbus 380 ha conseguido reducir el ruido de sus motores hasta unas emisiones de 95,9 dB durante el despegue y de 89,9 durante el aterrizaje, algo que sin duda los vecinos de los aeropuertos van a agradecer.
Si a esto unimos los colores gris y violeta de la compañía y su impecable servicio, con una cuidada gastronomía, pues tenemos la compañía perfecta. Porque lo bueno gusta a todo el mundo y poder disfrutar en una semana de un avión nuevecito demuestra el buen hacer de una gran compañía.
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