Un lugar para volver…
Hay hoteles que son un pedazo de historia. Por encima de estrellas, reservas y tarifas, la llave de cada habitación es un pasaporte a las fantasías de cada persona. Una vista, un café o un pensamiento plasmado sobre una postal son los recuerdos que quedan en nuestra memoria. Aquí no hay masificación, porque las experiencias son siempre algo personal.
Siempre he pensado que el turismo tiene algo de fortuna. Dicen que unas acuarelas pintadas por un joven prusiano, Gèleng, ilustraban el Monte Etna, con su cima nevada, sus verdes laderas y el más azul de los mares. Aquellas ingenuas pinturas tuvieron un cierto interés en Berlín y París, atrayendo a una serie de artistas hasta la población siciliana de Taormina.
Mientras que Prusia, demostraba el poder de Bismark, la vida en la joven Italia era más apacible. En 1873, Don Francesco La Floresta vendió una plantación de naranjos con cuyos beneficios compró una casa justo debajo del Teatro Griego. Era un pionero de lo que ahora se llama Turismo Rural. Su actividad hotelera con cinco habitaciones para huéspedes en el lugar exacto donde se encuentra actualmente el Grand Hotel Timeo fue una revolución en el pueblo.
Casi 30 años, tardaron Don Francesco y su hijo, Giuseppe, en llegar a las 60 habitaciones, aunque parece ser que era el único hotel en Taormina, como bien cuenta el escritor americano y crítico de arte Bernhard Berenson. A principios del s. XX, el turismo no era una actividad muy popular, pero Timeo se convirtió en un hotel de prestigio. De hecho, se convirtió en un resort de invierno que cerraba entre mayo y octubre. En 1896 el Kaiser Guillermo II de Alemania visitó Taormina, se alojó en el Timeo y en 1904 y 1906, alquiló el hotel entero durante un mes para volver con su familia y la corte. Incluso, Eduardo VII, Rey de Inglaterra, y su mujer, Augusta, visitaron por primera vez el Timeo, en 1906, y regresaron en 1907 y en 1908.
La historia es un valor añadido. Mientras que me ajusto la chaqueta para llegar con puntualidad a la hora acordada para la cena con mis invitados, me gusta saber que el escritor inglés, D.H. Lawrence, vivió en el Timeo durante cuatro años, mientras escribía su mundialmente famosa obra ‘El amante de Lady Chatterley’.
La parte literaria parece que es un buen reclamo porque en los años 50, alojó huéspedes a Jean Cocteau, Jean Marais, Roger Peyrefitte, Tennessee Williams y Truman Capote. Durante los años del boom económico de los 60 en Italia, tuvo lugar el primer Festival de Cine con la instauración del famoso premio ‘El David’ de Donatello.
Este mismo hotel fue también escenario de los encuentros y desencuentros de Liz Taylor y Richard Burton… Y es que el lugar se presta a ello. Aquí la escenografía ya es un valor añadido. Incluso parece natural que fuera uno de los sitios favoritos de Sofía Loren o Audrey Hepburn.
El Grand Hotel Timeo se encuentra a 200 metros sobre el nivel del mar, en la costa este de Sicilia y oculto entre los acantilados del monte Tauro en Taormina, uno de los parajes más famosos de la zona. Sus vistas sobre el monte Etna son impresionantes, y está a tiro de piedra de las ruinas del teatro griego.
La gastronomía no debe fallar y no falla… En la terraza del hotel, entre el monte Etna y el mar, podemos disfrutar de los deliciosos vinos sicilianos, para acompañar especialidades sicilianas y mediterráneas. Ante la duda, siempre podemos pedir el pez espada marinado o los medallones de langosta. ¿Pasta? Pues mira, los ravioli de langostino no están nada mal, que compiten con algunas guarniciones con ajo rojo del Nubia y los tomates cherry Pachino.
¿Algo más? Pues unos quesos sicilianos… que nos llevan a cerrar la cena antes del obligado paseo para dormir como los ángeles.
Grand Hotel Timeo
www.orient-express.com
www.grandhoteltimeo.com
Via Teatro Greco 59
98039 Taormina (Messina). Italia
Tel: +39 0942 627 0200










